Los partidos políticos habrían entendido mucho mejor que la gente hubiera salido a romper escaparates y a quemar papeleras. Eso forma parte del sistema, se sabe qué hay que hacer y qué hay que decir. Pero no se sabe qué hacer cuando la gente pacíficamente se planta en una plaza, organiza un sistema de recogida de basura y se pone a dormir ahí.